Retos y oportunidades que la recuperación post COVID-19 ofrece para avanzar hacia una Centroamérica de paz, igualdad, democracia y desarrollo
noviembre 2021

Ximena Concha, directora ejecutiva CiPP en Foro de ONU Mujeres y el Instituto IILA: “La certificación de competencias laborales puede llegar a ser un eslabón clave de un sistema integral de cuidado”
Ximena Concha, directora ejecutiva del CiPP y consultora del programa EUROSOCIAL, participó como panelista en el Foro denominado “Retos y oportunidades que la recuperación post COVID-19 ofrece para avanzar hacia una Centroamérica de paz, igualdad, democracia y desarrollo” organizado por ONU Mujeres y la Organización Internacional Ítalo – Latinoamericana IILA, El foro se desarrolló en formato virtual el 04 de noviembre de 2021.
En la inauguración hicieron uso de la palabra, María Noel Vaeza, Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Antonella Cavallari, Secretaria General del IILA, Alberto Menghini, Jefe de Cooperación Regional de la Unión Europea para Centro América y Mauro Ghirotti, Director para Centroamérica y El Caribe –AICS El Salvador. En el cierre del evento, intervino Francesco Maria Chiodi, de IILA-Programa UE EUROSOCIAL.
Ximena Concha, quien es consultora del programa EUROSOCIAL, participó en un panel junto a Ana Elena Badilla, Representante de ONU Mujeres El Salvador y Ecuador y Anita Araceli Zetina, Secretaria General de la SISCA, y se refirió en su exposición a los sistemas de certificación de competencias laborales y su aporte a un sistema integral de cuidado.
A modo de contexto, Ximena planteó en su exposición que la Unión Europea y la Alianza Global de los Cuidados, además de la OIT, CEPAL y la propia ONU Mujeres han llamado a los países a colocar los cuidados en el centro de sus respuestas al Covid 19, creando paquetes de incentivos y recuperación que promuevan sistemas integrales de cuidado que aseguren el acceso al cuidado de las personas que lo requieran y, al mismo tiempo, garanticen los derechos a las personas que los brindan.
El llamado de estos organismos ha sido a impulsar políticas que apunten a la triple R: Reconocer, Redistribuir y Reducir el trabajo de cuidados no remunerados asumidos fundamentalmente por las mujeres. A este llamado, la OIT ha agregado además otras 2 “R”: las de Recompensar y garantizar una adecuada Representación por medio del diálogo social y la negociación colectiva de los trabajadores y trabajadoras del cuidado.
Dentro de la recomendación de “Reconocer”, el llamado es a promover políticas activas del mercado del trabajo que apoyen la incorporación, la reintegración y los progresos de las cuidadoras y cuidadores no remunerados en la fuerza de trabajo. Asimismo, a hacer visible y revalorizar el trabajo del cuidado como un factor clave para el bienestar de la sociedad y el funcionamiento de la economía.
Sobre los sistemas de certificación de competencias laborales en la región, señaló que existen en varios países sistemas maduros y consolidados, que tienen entre 12 y más de 30 años de existencia, que impulsan desde el estado procesos de evaluación y certificación de competencias laborales de las personas, con especial foco, en aquellas que no tienen estudios formales o han adquirido determinados oficios en la propia experiencia laboral. Es el caso del Instituto Nacional de Aprendizaje, INA de Costa Rica,, el Consejo de Normalización y Certificación de Competencias Laborales, CONOCER de México; el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, en Colombia; y la Comisión del Sistema Nacional de Certificación de Competencias Laborales, ChileValora, en Chile, institución que tuvo la responsabilidad de dirigir durante 9 años, desde su creación el año 2009.
La certificación informa al mercado laboral que una persona cuenta con las competencias laborales que ese mismo mercado laboral demanda para una determinada función laboral. De esa manera, permite reducir asimetrías de información entre quienes buscan y ofrecen puestos de trabajo, junto a otros beneficios como mejorar la empleabilidad de quienes se certifican y su visibilidad en el mercado laboral y la productividad de las empresas u organizaciones que contratan o cuentan con personas más calificadas.
Por su parte, a raíz de la creciente migración intrarregional en América Latina, que en gran parte se debe a razones de trabajo, surge como desafío la creación de condiciones para que a las personas migrantes les sean reconocidas sus competencias laborales y profesionales, como instrumento que facilite su inserción laboral y/o la continuidad de estudios en los países de destino.
En cuanto a la certificación de personas que se desempeñan en el mundo del cuidado, indicó que ya existen algunas experiencias de certificación de competencias impulsadas en la región por países como Chile y México, que han permitido identificar algunos perfiles laborales vinculados a las labores de cuidado como también iniciar procesos de certificación de algunos de estos colectivos. Son experiencias recientes con un alto potencial de crecimiento y expansión. También en Europa se ha avanzado en estas certificaciones en países como España y Holanda, según se pudo determinar en un reciente estudio sobre las políticas de certificación de competencias laborales y la migración en los países de Alianza del Pacífico y Europa, que desarrolló, junto a otros expertos, a petición del programa EUROSOCIAL.
En opinión de Concha, resulta altamente recomendable impulsar una amplia acción de certificación de competencias y capacitación de mujeres que se desempeñan en labores de cuidado, de manera remunerada o no remunerada, lo que podría generar diversos beneficios, como por ejemplo, dar mayor estatus y visibilidad a la función que estas mujeres cumplen en la sociedad, permitir una negociación más justa y simétrica de las retribuciones y las condiciones laborales entre la persona certificada y su posible empleador, profesionalizar las labores de cuidado, asegurar estándares de calidad en el ejercicio de estas labores, y aportar a la movilidad social y las trayectorias laborales y formativas de quienes se desempeñan en este tipo de tareas.
Por último señala Ximena Concha, es importante considerar que las labores de cuidado son un espacio ocupacional en expansión y pueden ser un motor de la reactivación económica post COVID 19, de hecho, la OIT ha cifrado en 2300 millones las personas que al 2030 estarán necesitadas de servicios de cuidado, sobre todo por el aumento de la esperanza de vida.
Concluye su exposición señalando que la certificación de competencias laborales, sumada a amplios procesos de capacitación de las personas -fundamentalmente mujeres- que efectúan labores de cuidado podrían llegar a ser un eslabón clave de una política que promueva al mismo tiempo la autonomía económica de las mujeres y el desarrollo de su capital humano, como también un aumento de la calidad de las labores de cuidado que se entregan a miles de personas que se encuentran en situaciones de alta vulnerabilidad.
En el marco del Foro, ONU Mujeres y el IILA firmaron un memorandum de entendimiento que refuerza una cooperación inaugurada el 30 noviembre de 2020 en el marco de las actividades de conmemoración del Día Internacional contra la violencia a las mujeres, reafirmando un compromiso común e identificando ulteriores áreas de mutuo interés.
Enlace para escuchar el foro: https://www.youtube.com/watch?v=ynPYkVlk7IE&ab_channel=IILAVideo