Las mujeres, pueblos originarios y las diversidades están jugando un papel fundamental en la Convención Constitucional
enero 2022

Fabiola Miranda, investigadora CiPP y académica UAH: Las mujeres, pueblos originarios y las diversidades están jugando un papel fundamental en la Convención Constitucional.
Fabiola Miranda, investigadora CiPP y académica UAH, fue entrevistada por el equipo CiPP para conocer su visión sobre cómo ha sido la participación de las mujeres, los pueblos originarios y las diversidades en la Convención Constitucional. ¡Conoce aquí su opinión!
Las mujeres, pueblos originarios y las diversidades están jugando un papel fundamental en la Convención Constitucional. Es la primera vez en nuestra historia que son parte del poder constituyente. Así lo cree Fabiola Miranda, investigadora del CIPP quien agrega que “esto responde a una ventana de oportunidad política que se construye gracias a los movimientos sociales, como el feminismo, que se fueron conformando desde los años 80 y 90 hasta nuestros días”.
El hecho de que nuestra Convención recoja esas voces va dando esperanzas de refundar el Estado en el sentido de lo que realmente hoy somos como sociedad, dice la doctora en Ciencias Políticas. “Cada vez las mujeres somos menos invisibles y que se reconozca que siempre hemos estado en la política o hemos intentado estarlo, pero no se nos han dado todos los espacios, es un avance”, comenta Fabiola Miranda. También menciona como un punto positivo la paridad en el órgano constituyente ya que es un paso muy importante en el reconocimiento de esta deuda histórica que existe con las mujeres. En el debate del reglamento se puso ese tema como mecanismo de participación y se dio la discusión sobre las garantías de igualdad de género durante el proceso constituyente. “Hubo problemas en concebir la paridad como un techo porque esto finalmente derivó en algunos casos en que algunas candidatas que fueron electas tuvieron que ceder su cupo a hombres a efecto de mantener esta igualdad material, entonces que el reglamento haya establecido el esperado reconocimiento de la paridad en el sistema político y que al final sea un piso y no un techo también es un avance”, plantea la investigadora.
El hecho de que haya mujeres tampoco viene a asegurar que se represente la voz de todas las chilenas señala Miranda. “Yo creo que en eso hay que tener cierto cuidado ya que hay un gran trabajo en avanzar en que cada día sean más diversas las experiencias y los territorios de donde provienen esas mujeres que llegan a estos poderes políticos y administrativos del Estado”, acota la académica.
Fabiola Miranda cree que la Convención ha venido a recabar lo que los movimientos sociales han expresado, sobre todo el feminista, en torno a romper las brechas culturales que van haciendo que las mujeres sean siempre ciudadanas subordinadas. Lo mismo piensa que ocurre con la población LGBTIQ+ que ha ido tomando espacios para ir generando cambios estructurales profundos como los que se empiezan a observar en cuanto a la paridad y otros sobre el reconocimiento de otras dimensiones de la persona.
La investigadora afirma que el ejercicio de la Convención Constitucional nos lleva a un cambio cultural y lo vemos representado también en la conformación de éste órgano. “En la diversidad de personas y pueblos que conviven en esta comunidad política y que estaban siendo invisibilizados, la gran representación de personas independientes y una elección de dos Presidentas mujeres es histórico” dice Miranda. Una mujer mapuche, figura de escaños reservados que encarna el debate sobre la plurinacionalidad y otra mujer médica, odontóloga, María Elisa Quinteros, proveniente de los movimientos sociales y territoriales que instala una dimensión desde los territorios que trae a la palestra los temas de salud y la descentralización del poder.
También le parece una señal muy clara que se haya logrado un consenso tan amplio y rápido en torno a la Vicepresidencia de Gaspar Domínguez, un médico que también se reivindica regionalista de la red de constituyentes disidentes, un hombre joven que se reclama también hijo de la educación pública. La relevancia política y reivindicativa del poder que alcanzaron estos constituyentes que están asumiendo la mesa directiva no se limita a su identidad -como mujer y como miembro de las disidencias sexo-genéricas- sino también a que sus actividades políticas, académicas y sus orígenes no son de la clase alta ni de Santiago, sino a los valores que encarnan, movilizan y normalizan; se manifiesta en su trabajo en la Convención, y en su activismo previo. Como dijo la ex presidenta Loncón hace unos días «lo extraño se vuelve normal».
“Estamos frente a un ejercicio importante e histórico de reflejar a un Chile más real haciendo el ejercicio inverso, recabando las voces de los pueblos de Chile, de la nación, para devolverlo al Estado y que de acuerdo a esto se puedan generar políticas públicas cada vez más acordes a lo que somos y en ese sentido el principio de lo que es el derecho a la igualdad y a la diferencia provenientes de los movimientos feministas nos han mostrado que también es posible avanzar en ese sentido” enfatiza Miranda.